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También mi madre me echó a la calle de un momento a otro, sin la menor consideración por mi bienestar. De NO ser por un amigo (en ese entonces), habría tenido que pasar la noche y toda una semana en la calle. Esa acogida resintió tal amistad, que terminaría tiempo después.

Yo nunca me he sentido chileno.

Tampoco Chile me ha dado nada.

Todo lo vital lo ha tenido que comprar mi padre.

Cuando él NO tuvo dinero para pagarme la Universidad:

¡Se acabaron mis estudios superiores!

Chile se perdió a su Mejor Historiador, por mera mezquindad.

Hace un año que vengo diciendo, cada vez que hablo,

que venía un estallido social con quema de supermercados.

Cuando comenzó el «EVADE TODO EL DÍA», mi cuerpo tembló.

La ansiedad se apoderó de mí y no pude dormir en dos días.

Al tercero, el agotamiento espiritual me obligó a dormir

12 horas continuas…

Cuando desperté… ¡Santiago ardía!

Mis peores miedo se habían vuelto Reality televisiva FMB!

Entonces, como buen Terrorista Intelectual,

recordé el axioma goyesco:

EL SUEÑO DE LA RAZÓN PRODUCE MONSTRUOS.

Mientras dormía, se habían desatado.

Ellos habían canalizado esa ira reprimida en el Fondo de mi Alma.