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Para la gente.

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Hace unas horas oí en frente de la puerta del taller de mi tío, a unos choros desahogarse emocionados de su amistad “por encima de las moneas”. Uno de ellos NO aguantó más la angustia de ver pasar hambre a sus hijos y le decía a su amigo que tomaran una guitarra y salieran a cantar, así ganarían monedas y harían olla común ambas familias, para NO pasar hambre.

Como al acercarse a la esquina punta de diamante del viejo edificio, los oía gritar y tratarse de gueones, me atemorizó, por si se tentasen de abrir la reja metálica que está afirmada por dentro por un perno. Como NO están los candados que se ponen por fuera, tal vez el hambre y la angustia los tentasen a querer irrumpir, iniciandoun conflicto. Pero pasados pocos minutos, logré oír claramente lo que conversaban, que era poco y entrecortado, porque hacían referencia a un guatón, que parece que estaba con ellos, pero NO cerca.

Al parecer el problema era con él, porque pensaba al contrario de ellos, prefiriendo “las moneas”. Como me di cuenta que era la parte final de la conversación, no pude entender más, dado que se notaba que lo dicho hacía referencia a cosas ya conversadas, consabidas.

Me tranquilizó saber que el golpe a la reja metálica fue por algún tropiezo, cuando uno al otro le decía: Tranquilízate. Anda a casa con tu familia. El otro quería quedarse. Al final se sinceraron, se dijeron que se querían y se despidieron. El que había llorado fue donde su familia, el otro dijo que iría a la playa. Mientras tanto, yo les di una bendición a ambos, por ser, en el fondo sensibles y emocionales, debajo de su choreza y preocupados por sus familias, especialmente hijos.

Ahí recordé lo conversado con mi señora acerca del costo emocional para los más niños, los sub 5 años, en plena etapa de conformación de sus redes neuronales y cómo la privación de afecto físico, abrazos, besos, contacto con otros niños de su misma etapa de desarrollo los estaba traumando cada día más.

Pensaba en sus sobrinos, la mayoría pequeños y cómo el NO poder abrazarlos y besarlos, ella que es todo emoción, veía cómo los estaba volviendo oscos y taciturnos, tal como había leído en Cosmos de Carl Sagan. Me dio mucha pena pensar en esos miles de niños carentes de ese afecto que nos define como Seres Humanos.

El que ellos sólo la viesen a través de los vidrios de los automóviles de sus hermanos, a pesar de NO estar contagiados, creo que lo sienten como una tortura, un sufrimiento inexplicable para los menores, acostumbrados a los abrazos y los juegos.

Si incluso a mí me afecta el NO poder abrazar a mis padres y darles un beso en la mejilla, ahora que cada minuto se siente como si fuese el último. Esa sensación de estar en riesgo le da a cada acto el valor de posiblemente ser el último. La pandemia ha vuelto real el cliché: VIVE COMO SI FUESE EL ÚLTIMO DE TUS DÍAS. Cuando me di cuenta de ello, caí en la angustia más desesperante, porque me vino a la consciencia todas la veces que la he cagado y dentro de ellas, las terribles veces que he cagado a mi padre, incluso su salud. El remordimiento es duro, acosa y NO suelta.

Cuando se llega a ese punto, a sentir la muerte al otro lado de la puerta, TODO SE ACLARA y como que recién toma su perspectiva correcta. ¿Habrá otra cosa que produzca este efecto?

Los dolores del pasado se ven pequeños, tazas de leche casi paradisíacas, en comparación con lo de perderlo todo. Si NO lo hubiese vivido con toda la intensidad del obseso que soy, NO lo creería, pero el perdón cae como fruta madura y el entendimiento se abre y expande hacia la empatía hacia la persona que había tomado decisiones por tu vida, aún sin considerar eso que llamamos Vocación o Zentido de vida, para el cual todo padre, por regla general, es ciego, dado que vivió en otro mundo.

Eso me hace recordar a mis propios sobrinos y cómo he sido un mal ejemplo para ellos, al provocar una baja de defensas y energía en mi propio padre el año nuevo recién pasado, por una discusión tonta por NO prestarme su casa para pasar esa festividad con mi señora. Recién en febrero me di cuenta que NO me lo merecía, pero habría sido un Gran Gesto de generosidad eternamente agradecido. Ahí me contó lo mal que quedó después de que le grité que era tacaño. Siendo que es quien me paga el arriendo de la pieza. Me cegó el egoísmo y le hice pasar el peor año nuevo de su vida. Pedí perdón con total arrepentimiento, puesto que reconocí que él estaba en lo cierto. Las cosas se recompusieron. Pero No fui a verlo tan seguido como debí, por mis propios demonios y la necesidad de concluir la escritura del libro, y llegó el covid.

Estoy seguro que el mayor Deseo, por lejos, de casi toda la Humanidad, es el del viaje al pasado. La prgunta NO es: ¿Te gustaría regresar al pasado? La pregunta es: ¿A cuál momento de tu vida regresarías y cuál sería él o los cambios que harías a tu historia?

Hace una década, leyendo un libro del viejo Pepe, Mocedades, leí la siguiente idea: Cada paso que damos, junto con dar realidad a una forma de vida, aborta otras muchas vidas posibles. Por esa razón los biógrafos, junto con describir la efectiva vida de una persona, deberían tomar en cuenta todas esas miles de vidas muertas, fantasmales que pavimentaron el camino conocido por todos. Obviamente que lo dice de otra manera, mucho más poética que la mía, que es una gris paráfrasis de él.

La pregunta es: ¿Qué habría sido si, en vez de hacer…, hubiese hecho esto otro?

Yo regresaría a mis 11 años y en vez de leer tanto, me habría aplicado con las matemáticas y, en vez de soñar con Artes y Astronomía, Historia y Filosofía, habría pensado en estudiar en el Liceo Comercial.

Ahí me saltó una pregunta que le dije a mi señora y que también la dejó pensativa: Si fuesen otras decisiones, el libro que acabo de concluir, NO habría sido escrito y de cambiar un poco en los últimos 6 años, tal vez sería muy distinto al actual. Dicho eso: ¿Es tan importante que haya sido escrito como lo está, al punto de hacer necesaria la vida llevada? Veo en él un gran potencial de futuro, como lo graficó una amiga muy especial, señora con gran intuición para las cosas de la vida: Tu Poesía será entendida dentro de 100 años. Eso lo dijo hace 20, todavía faltan 80.

Mientras tanto, los niños siguen sufriendo la muerte de sus abuelos, algunos incluso de sus padres; la falta de caricias y afecto; muchos están pasando hambre y enfermedades. ¿De qué servirá un libro ideado en su favor? Mi gran aporte es tan pequeño, que siento pena. Como dijo Dr. Manhattan, en Watchmen: Siempre ha sido demasiado tarde.

LO DIJO HACE 9 AÑOS, EN BUENA ONDA. FÍJATE EN EL REMATE. COMBO BREAKER.