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Para los nuevos dirigentes, esos nacidos de la decepción.

Pepe el Viejo, hablándole a las paredes.

Hace 5 años hice un íntimo homenaje a mi maestririjiYO personal, aquel ser que te viola la mente y te la deja lo suficientemente ancha para que entre La Reality, el siempre odiado y odiable, José Ortega y Gasset. Se cumplía el Centenario de sus mejores obras (Las primeras 2): Meditaciones del Quijote (una delicia que pocos se dan cuenta de qué se trata, como buen filósofo) y la que comentaré a continuación: VIEJA Y NUEVA POLÍTICA.

Spoiler: Era un facho culiao que se cagó a la admirable María Zambrano, https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Zambrano por lo que cuando supe que era el autor de cabecera de Aylwin, NO me extrañó para nada.

¿Cómo puede ser que admire a semejante Lord Sith? Simple: Lo que él enseña, NO lo enseña nadie más y bien ocupado es una llave que abre mil puertas. Cuando se llega a una cima intelectual: se adquiere un Poder sobrehumano: La Profecía. A continuación probraremos como un texto pensado para una Reality nos resulta sumamente contemporáneo y, gracias a esta comprobación, deberemos condecir con La Historia: O nos aceptamos los unos a los otros como el Sol nos ilumina a Todos o Guerra Civil. NO hay de otra. O eres Profeta o eres Mofeta.

Muy aplicable a estas dos semanas. ¿Verdad?

Mis agradecimientos a https://dedona.wordpress.com/2015/05/30/vieja-y-nueva-politica-conferencia-de-jose-ortega-y-gasset-mayo-de-1914-teatro-de-la-comedia-madrid/ por poner en línea tan barroco documento, porque mi transcripción de dicha conferencia se perdió en la muerte del disco duro de mi anterior computador.

CITO: Es preciso hacer una llamada enérgica a nuestra generación, y si no la llama quien tenga positivos títulos para llamarla, es forzoso que la llame cualquiera, por ejemplo, yo.

Las gentes, unas por falta de cultura, otras por falta de poder reflexivo, otras porque no han tenido solaz, otras por falta de valor (ya veremos que también hace falta algún valor para pensar lealmente consigo mismo), no han podido ver claro, formularse claramente ese su íntimo hondo sentir. De aquí la misión que, según Fichte, compete al político, al verdadero político: declarar lo que es, desprenderse de los tópicos ambientes y sin virtud, de los motes viejos y, penetrando en el fondo del alma colectiva, tratar de sacar a luz en fórmulas claras, evidentes, esas opiniones inexpresas, íntimas de un grupo social. Sólo entonces será fecunda la labor de esa generación: cuando vea claramente qué es lo que quiere.

A pesar de ser un facho de mierda, es El Filósofo que mejor percibió la Dinámica fundamental de la Sociedad Humana: Las Generaciones Históricas. NO por nada la generación SUB 20 es la que gatilló el movimiento social. Alguien debe siempre comenzar y si NO lo hace quien tenga positivos títulos para llamarla, es forzoso que la llame cualquiera, por ejemplo, el pendejo culiao. Lo inaceptable es el quietismo de los tópicos ambientes y sin virtud.

Pero hay que tener más valor para hacer ese simple ejercicio mental de DESPRENDERSE de los viejos motes, para limpiar la mente y apreciar honesta y sinceramente lo que la Realidad tiene para ofrecernos: una sensibilidad más fina, más aguzada, como escalpelo y, por lo tanto, capaz de penetrar en mayores profundidad que la mente de las generaciones precedentes.

NO hay más dualidad que una noción mental. Soy Uno Con lo que y quienes me rodean.

CITO: Naturalmente, por nuevas generaciones no se ha de entender sólo esos pocos individuos que gozan de privilegios sociales por el nacimiento o por el personal esfuerzo, sino igualmente a las muchedumbres coetáneas. Más aún; las muchedumbres, para los efectos políticos, tienen siempre como una media edad: el pueblo ni es nunca viejo ni es nunca infantil: goza de una perpetua juventud. De modo, que decir que las generaciones nuevas no han acudido a la política es como decir que el pueblo, en general, vive una falta de fe y de esperanzas políticas gravísima.

Esta nueva sensibilidad percibe el pasado como. CITO:

Con todos sus terribles defectos, señores, habían, hasta no hace mucho, los partidos políticos, los partidos parlamentarios, subsistido como inmersos en la fluencia general de la vida española; nunca había faltado por completo una actividad de osmosis y endósmosis entre la España parlamentaria y la España no parlamentaria, entre los organismos siempre un poco artificiales de los partidos y el organismo espontáneo, difuso, envolvente, de la nación. Merced a esto pudieron ir renovando, evolutivamente, de una manera normal y continua, sus elementos conforme los perdían. Cuando la muerte barría de un partido los miembros más antiguos, los huecos se llenaban automáticamente por hombres un poco más jóvenes, que, incorporando al tesoro ideal de principios del partido algo de esa su poca novedad, dotaban al programa, y lo que es más importante, a la fisonomía moral del grupo, de poderes atractivos sobre las nuevas generaciones. Pero desde hace algún tiempo esa función de pequeñas renovaciones continuas en el espíritu, en lo intelectual y moral de los partidos, ha venido a faltar, y privados de esa actividad — que es la mínima operación orgánica —, esa actividad de osmosis y endósmosis con el ambiente, los partidos se han ido anquilosando, petrificando, y, consecuentemente, han ido perdiendo toda intimidad con la nación.

Y, consecuentemente, toda demanda social los sorprende y dicen a coro: ¡ESTO NOS TOMA A TODOS POR SORPRESA! ¡ERA IMPREVISIBLE! y, hasta cierto punto, es cierto: DESCONECTADOS DE LA REALIDAD, CUALQUIER ACCIÓN «CONCRETA» SIEMPRE SERÁ SORPRENDENTE, DADO QUE LOS DEJARON DE VER HACE DÉCADAS. ¿CÓMO NO VA A SORPRENDER QUE APAREZCA ALGO QUE CREÍAS DESAPARECIDO, MUERTO?

Entre querer se un Héroe y creer que por el sólo de querer serlo, YA se lo es, va el canto de un duro, dice en parte de Meditaciones del Quijote.

Estas expresiones mías, sin embargo, no aciertan a declarar con evidencia la enorme gravedad de la situación: parecen, poco más o menos, como esa frase estereotipada de que usan los periódicos cuando suelen anunciar que tal Gobierno se ha apartado de la opinión. Pero yo me refiero a una cosa más grave. No se trata de que un Gobierno se haya apartado en un asunto transitorio de legislación o de ejercicio autoritario, de la opinión pública, no; es que los partidos íntegros de que esos Gobiernos salieron y salen, es que el Parlamento entero, es que todas aquellas Corporaciones sobre que influye o es directamente influido el mundo de los políticos, más aún, los periódicos mismos, que son como los aparatos productores del ambiente que ese mundo respira, todo ello, de la derecha a la izquierda, de arriba abajo, está situado fuera y aparte de las corrientes centrales del alma española actual. Yo no digo que esas corrientes de la vitalidad nacional sean muy vigorosas (dentro de poco veremos que no lo son), pero, robustas o débiles, son las únicas fuentes de energía y posible renacer. Lo que sí afirmo es que todos esos organismos de nuestra sociedad — que van del Parlamento al periódico y de la escuela rural a la Universidad —, todo eso que, aunándolo en un nombre, llamaremos la España oficial, es el inmenso esqueleto de un organismo evaporado, desvanecido, que queda en pie por el equilibrio material de su mole, como dicen que después de muertos continúan en pie los elefantes.

Muchos por ahí andan citando a mi cuate, preso 23 años en la Italia de principio de siglo (la única forma de beca que sabe entregar toda DICTADURA, a los sabios), como yo:

El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos. Mi tocayo Gramci. ¿Piñera, alguien aún peor que él?

Pero la idea base, como pueden atestiguar, ya está contenida en la idea de la España Oficial y la España Nueva. Sigo citando:

Lo mismo podría decirse de la violencia y Los Cambios Sociales.

Se ha dicho que todas las épocas son épocas de transición ¿Quién lo duda? Así es. En todas las épocas la sustancia histórica, es decir, la sensibilidad íntima de cada pueblo, se encuentra en transformación. De la misma suerte que, como ya decía el antiquísimo pensador de Jonia, no podemos bañarnos dos veces en el mismo río, porque éste es algo fluyente y variable de momento o momento, así cada nuevo lustro, al llegar, encuentra la sensibilidad del pueblo, de la nación, un poco variada. Unas cuantas palabras han caído en desuso y otras se han puesto en circulación; han cambiado un poco los gustos estéticos y los programas políticos han trastrocado algunas de sus tildes. Esto es lo que suele acontecer. Pero es un error creer que todas las épocas son en este sentido épocas de transición. No, no; hay épocas de brinco y crisis subitánea, en que una multitud de pequeñas variaciones acumuladas en lo inconsciente brotan de pronto, originando una desviación radical y momentánea en el centro de gravedad de la conciencia pública.

Y entonces sobreviene lo que hoy en nuestra nación presenciamos: dos Españas que viven juntas y que son perfectamente extrañas: una España oficial que se obstina en prolongar los gestos de una edad fenecida, y otra España aspirante, germinal, una España vital, tal vez no muy fuerte, pero vital, sincera, honrada, la cual, estorbada por la otra, no acierta a entrar de lleno en la historia.

Este es, señores, el hecho máximo de la España actual, y todos los demás no son sino detalles que necesitan ser interpretados bajo la luz por aquél proyectada.

Lo que antes decíamos de que las nuevas generaciones no entran en la política, no es más que una vista parcial de las muchas que pueden tomarse sobre este hecho típico: las nuevas generaciones advierten que son extrañas totalmente a los principios, a los usos, a las ideas y hasta al vocabulario de los que hoy rigen los organismos oficiales de la vida española. ¿Con qué derecho se va a pedir que lleven, que traspasen su energía, mucha o poca, a esos odres tan caducos, si es imposible toda comunidad de transmisión, si es imposible toda inteligencia?

De ahí la codicia, nadie quiere ceder nada, por el contrario, todos quieren más. Que algunos quieran más dinero, significa que lo aman, por sobre a sus congéneres. Quedarse con todo el dinero y sin otro Ser Humano en el planeta para ser su ideal conductual.

En esto es menester que hablemos con toda claridad. No nos entendemos la España oficial y la España nueva, que, repito, será modesta, será pequeña, será pobre, pero que es otra cosa que aquélla; no nos entendemos. Una misma palabra pronunciada por unos o por otros significa cosas distintas, porque va, por decirlo así, transida de emociones antagónicas.

Tal vez alguien diga que son estas afirmaciones gratuitas del sesgo acostumbrado siempre y conocido a la vanidad de los ideólogos.

La España oficial consiste, pues, en una especie de partidos fantasmas que defienden los fantasmas de unas ideas y que, apoyados por las sombras de unos periódicos, hacen marchar unos Ministerios de alucinación.

Mis palabras, pues, no son otra cosa sino la declaración de que la nueva política ha de partir de este hecho: cuanto ocupa la superficie y es la apariencia y caparazón de la España de hoy, la España oficial, está muerto. La nueva política no necesita, en consecuencia, criticar la vieja ni darle grandes batallas; necesita sólo tomar la filiación de sus cadavéricos rasgos, obligarla a ocupar su sepulcro en todos los lugares y formas donde la encuentre y pensar en nuevos principios afirmativos y constructores.

No he de insistir, naturalmente, en traer pruebas para esto. Yo no pretendo hoy demostrar nada; vengo simplemente a dirigir algunas alusiones al fondo de vuestras conciencias. Allí es donde podréis lealmente buscar la confirmación de mis aseveraciones. No vengo a traeros silogismos, sino a proponeros simples intuiciones de realidad.

Pero, además, no es sino muy natural que acontezca en España esto que acontece; y si lo que voy a decir ahora es en cierta manera nuevo, que no lo es, pero nuevo para un público un poco amplio, es porque no se quiere pensar seriamente en política.

Dicho a lo adagio antiguo: Todo lo de fuera es Espejo para que te veas, por primera vez, a ti mismo con tus propios ojos, porque hasta ese momento, te has visto con los ojos de los demás, que están de más.

Termino acá de citar, porque el resto podéis leerlo en el link de arriba. Mis dos objetivos están cumplidos:

1.- España, en 1914, estaba atravesando lo nosotros venimos atravesando desde las famoso, pero mentiroso «Regreso a la Democracia». A la que personalmente llamo «Demoscracias» de las migajas que nos dan los amos.

2.- ¿Cómo puede ser posible que algo escrito en 1914 sea aplicable en 2019? O el tipo es un Genio o la Gente es estúpida y NO sale de la Caverna.

Haz el ejercicio mental de sustituir España por Chile y sentirás el terror de una Profecía: Si el Viejo Pepe les adviritió y NO hicieron caso y 22 años después se fueron a las manos, cañones y aviones, ¿eso es lo que nos espera? Creo que sí, por la zencilla razón que nadie me oye, el último Genio sobre el planeta.

Un tema que suene de fondo, a modo de ending de serie.

Sucesión, Transición, Finalización.