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Dedicado a mi padre y mi hermano.

(Leer mientras se oye:

He Has Left Us But Shafts of Light Sometimes Grace the Corner of our Rooms)

Blaise Pascal dijo, en sus “Pensamientos”, que Todos los problemas del Mundo provenían de que la gente era absolutamente incapaz de estarse tranquila en su casa tan solo una hora. El razonamiento es claro: Si la gente se queda en sus casas, las calles estarían vacías y nada ocurriría en ellas.

El regente de la pensión donde vivo lo ha dicho claramente: “Se cortó “la luz” y NO volverá hasta 4 horas más. Ni cagando me quedo acá esperándola. Voy a salir a la calle o me vuelvo loco”.

Esto me recordó un capítulo de la antigua serie de televisión “Max Hedrum”. En un capítulo se interrumpía la transmisión televisiva y la gente se volvía loca y salía a las calles en busca de algún formato audiovisual con el cual calmar su angustia. Entonces era el cassette VHS. El viejo ciberpunk le muestra al pseudo héroe de la serie una reliquia de antiguas eras, un formato “duro” de transmisión de datos: un libro. Tenía tan sólo 12 años, pero me había dado cuenta que era un fósil con patas, un hombre de la Era del Libro.

Somos seres privilegiados: ¿Quieres saber cómo era el Imperio Romano el día anterior a su Caída? ¡Mira a tu alrededor! Ocupado en múltiples distracciones de lo Realmente Importante.

Se ha interrumpido el suministro de energía eléctrica por 6 horas, en Valparaíso, ciudad donde nací y recaí. Eso ha entrañado una interrupción de mi rutina diaria de comensal de las redes sociales, lo cual es frustrante (el diccionario de mi procesador de texto libre NO tenía incluida la palabra frustrante. Generalmente los diccionarios carecen del Participio. Otra razón más para sentirme fósil). También participo en un juego masivo por internet, donde mis socios de alianza están en Europa y mi no aparición en esta franja horaria será tomada como deserción. Cuando vuelva, será demasiado tarde, el leit motiv de mi vida.

Pero NO me siento en la agónica necesidad de salir a la calle a ventilar mi alma llena de angustias. ¿Por qué? ¿Será verdad lo que dijo Wittgenstein acerca de que el tamaño de nuestro lenguaje es el tamaño del Mundo en el cual vivimos?

A mi arrendador le faltan palabras y a mí me sobran. La pobres vienen a mi República de los Múltiples Egos (maldito Raúl Ruiz) pidiendo asilo político por exterminio y yo, el último trilobites, NO se los puedo negar. Me he convertido en el palco desde el cual, ellas ven el hundimiento de toda Titánica (otra palabra que tuve que enseñarle al diccionario de mi procesador de texto) Civilización.

Sí. Toda Civilización es obra de Titanes(otra palabra…). Yo conocí a uno de cerca: Mi padre. Digo ES porque aún está vivo, pero me he estado despidiendo de él hace una década, después de verlo morir repetidas veces en mis pesadillas Apocalípticas. Hay una antigua profecía Maya que dice que para que el Nuevo Mundo comience, es necesario que mueran los antiguos dragones. Mi padre es uno de ellos, del tipo Prometeo.

Él en 1985 nos compró a mi hermano y a mí tres cosas que cambiaron nuestra percepción del TiempoDespacio: El Libros Cosmos, del legendario Carl Sagan; un libro sobre Robótica Elemental , una Enciclopedia Sopena y el también legendario microcomputador ZX80, con su respectivo manual (otro libro más).

Con mi hermano pasamos felices horas escribiendo los micro programas de ejemplo que aparecían en ese manual, como el Copy Cat. Aprendimos lo básico del Basic y lo fundamental: El Futuro ya había llegado y nosotros estábamos a la Vanguardia. Somos los hijos de Prometeo: aquel que ve hacia adelante, significa su nombre en helénico.

Al año siguiente, en plena Edad Media, cuando mi extinto profesor de Castellano (asignatura también extinta) nos planteó el desafío de realizar una disertación, inmediatamente supe de qué sería: Cómo la robótica y la informática cambiarían nuestras vidas. La cara de asombro de mis compañeros al final de ella, me impresionó. Jamás esperaron que les hablase de un tema tan técnico, conociendo mi naturaleza más bien teórica, filosófica. Algunos de ellos me conocían desde la básica. Pero lo que me impactó fue oír el temblor en su voces cuando varios, al unísono, al momento de las preguntas, después de la exposición, dijeron: ¿En qué vamos a trabajar, entonces?

Yo NO había pensado en contarles sobre robótica y computación con ganas de asustarlos, sino todo lo contrario, les quería presentar un Mundo Nuevo, lleno de Nuevas posibilidades jamás antes vistas, para las cuales los estaba llamando a prepararse, para que me acompañasen a crearlo. Entonces, ¿por qué se asustaron tanto? Su temor me anonadó, cuando creí que ya NO era necesario decir algo más.

Ahí caí en cuenta de nuestra diferencia: yo jamás me vi como un obrero siendo reemplazado por un brazo robótico(otra palabra…), porque, conocedor de las múltiples capacidades de las computadoras, también conocía su imposibilidad: Pensar, Crear. Dado que siempre ha sido mi único interés la Creación de un Nuevo Mundo, NO veo posibilidad de reemplazo en dicha tarea, a menos que baje Dios y decrete el Juicio Final, cerrando el Casino Gulag (gracias Keiser Report). Eso sería tramposo, porque revelaría la futilidad de mi existencia. Dejo para otro día las consecuencias escatológicas de dicha reflexión.

Dadas esas circunstancias internas, NO había reparado que la razón de hablarles de ese tema tan técnico era porque estaba en una escuela técnica y mis compañeros sí iban a ser técnicos. Este hecho tan íntimo como lo es del tamaño del horizonte mental es decisivo: Ellos tomaron como una amenaza, lo que para mí era una aventura, casi un juego. Para mí la respuesta a tan formidable desafío me era tan obvia que NO consideré necesario explicitarla en mi disertación; dado que había leído el libro, practicado con la máquina y jugado con ella en compañía de mi hermano, y, lo que considero más importante, meditado en el tema por un año.

Con el asombro y extrañeza de tener que formularla en palabras, dado que los que creía mis amigos NO habían podido deducirlo por sí mismos, indiqué con mi brazo izquierdo el dibujo esquemático que hizo mi padre de un brazo robótico, para apoyar mi disertación. Al hacerlo dije algo como: En el papelógrafo(otra palabra…) pueden ver que al brazo lo rodean múltiples labores accesorias: Diseño, Programación, Mantención(otra palabra…) y Reparación. Como son tareas muy complejas, NO pueden ser hechas por otras máquinas. Los humanos seguiremos siendo irreemplazables, sólo que para eso, será necesario aprender más cosas y más complejas, como programación e ingeniería.

El suspiro de alivio de ellos me reconfortó. Realmente les había calmado la angustia de verse sin trabajo. Algunos, por el rebote de la angustia a la esperanza, en un futuro esplendor, aplaudieron y se pusieron de pie. Fue la mejor exposición pública que he tenido en mi vida. Nunca después, una profecía mía, ha sido respondida de semejante manera.

¿En qué año ocurrió eso? 1986. Tal como dijeron los “Señores Ortega y Gasset”: Demoran dos generaciones que un tema teórico traspase las capas intelectuales de la sociedad, para instalarse en las conversaciones de las plazas. Han pasado exactos 33 años y recién las pseudo “autoridades” han comenzado, tibiamente a tomarle el peso a algo que anunciamos proféticamente(otra palabra…) mi padre y yo.

Como también dijo Wittgenstein: El problema de adelantarse al Tiempo, es que el Tiempo siempre te alcanza. Es necesaria la explicitación(otra palabra…) de la idea completa: Cuando el Tiempo profetizado, alcanza al Profeta, es porque ya rebasó a todos los incapaces de profetizar. Entiéndase rebasó como eufemismo de aplastó.

Tiempo después, le dije a mi padre: ¿Por qué me enseñaste a leer y escribir y NO a dibujar? ¡Ahora es la Era de la Imagen, la Edad Audiovisual! Con su cara de asombrada congoja, me dijo: Era lo que consideré necesario, ya que eso me hizo falta para subir en la vida. Esa confesión me impactó tanto que sólo décadas después puedo describir en palabras lo que me hizo sentir: ¿Subir a dónde? ¡Pero si estás más arriba que todos a los que conozco!

Si algo aprendí es que la psicología es la aplicación de la Historia a la Psiké: Cada padre le da al hijo lo que a él le faltó, creyendo mágicamente, que esto lo hará mejor que él o lo adaptará de mejor manera al Mundo. Eso es lo que hacen los padres. Hay quienes NO hacen eso; ellos ni califican como padres. Craso error: Antes que ser padres, deben saber algo de Historia: El Mundo de mañana NO será como el de hoy. NO debes darle lo que te faltó EN EL PASADO, debes darle lo que HARÁ FALTA EN EL FUTURO. Es decir, el mejor padre es, siempre, un Pequeño Profeta (paráfrasis a Huidobro, obvio que NO iba a estar en el diccionario semejante dragón dorado).