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Me encerré en mi burbuja y NO volví a salir,

hasta que la Covid me la pinchó en abril.

Demasiadas decepciones, traiciones y ataques arteros

me hicieron este tejón huraño.

Debí haber salido de mi cueva a respirar aire y caminar,

antes que la #Covid19 hiciese obligatorio mi voluntario encierro.

NO extraño la calle ni la compañía de analfabetos.

El mar, como recuerda mi querida prima,

vale hongo.

¿Quién siente el inmenso deseo de retroceder en el tiempo?

¡Quisiera rehacer toda mi vida!

Desde mi primer recuerdo, mi primera decisión,

mi primer Dexxxeo.

Siento, que esta vida que he tenido y decidido,

a medias con todos los otros que han decidido

por mí en varios capítulos desicivos,

es un puto aborto que durante 47 años

sólo me han dado ganas de ser la chispa

que haga arderlo TODO.

Cuando el Sabio Alfredo le dice al rebelde señorito:

Hay hombres que sólo quieren verlo arder Todo.

Mis entrañas dieron un brinco… ¡Sí!

¿Cuál puede ser el Zentido del Samsara sino encenderlo?

Las cenizas son medicinales para el ego.

Me he resistido al cambio toda esta década.

El único cambio que me ofrece el Patriarcado.

Son las llamas de una pira funeraria.

Porque las dos Marías me lo pidieron Bien y Bonito,

ocuparé mi llama para abortar el Incendio Civilizacional.

¿Qué va a pasar cuando La Gente se de cuenta

que la Nueva Constitución es Copy Paste de la actual?

¡ARDERÁ EL INFIERNO!

ESA ES LA BOMBA DE RELOJERÍA A DESACTIVAR.