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Para mi única fan.

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Inspirado en esta canción.

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En los comentarios está la historia completa de quien inspiró esta canción y me proporcionó las coordenadas de la desorientación del Flaco.

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“Si pudiéramos volar tan alto que ya no quedara

nada del mundo que nos llevó a volar, entonces

el viaje ya no interesaría».

El Flaco Spinetta.

Se equivoca el Flaco, NO es el viaje el que dejaría de interesar, sino la vida misma, de la cual El Viaje es una de sus analogías arquetípicas, inmemoriales, sapienciales: Es el río que va al mar que es el morir. Es más, lo importante tampoco es que nos deje de interesar, sino que deja de ser viaje, porque pierde todo referente, se queda sin contexto, es decir, sin sentido, contradiciendo la propia definición de viaje. ¡Vaya paradoxa heraklyteana! Es la inmovilidad del errabundo, incapaz de arribar a un Mundo, es decir, un espacio con Zentido, tal como nos revelara el polémico Maestro Jedi, Mircea Eliade: El lugar sagrado, de lo Sagrado.

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Los Tres Vértices del Viaje

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¿Qué es viajar?

Podría decirse: «Viajar es ir de un lugar a otro lugar», pero resulta que cualquier movimiento NO es un viaje. Ir a comprar pan al boliche de la esquina, NO calificaría como un viaje, a menos que algo inesperado ocurriese. Pero eso inesperado sería tan sólo el inicio del Verdadero Viaje, del cual el ir a comprar el pan tan sólo sería el paréntesis de la ecuación: Ir y Volver al Hogar.

El peligro es la nota distintiva que diferencia un viaje de un simple desplazamiento. La probabilidad de peligro aumenta con la distancia, pero NO necesariamente. Lo que diferencia a un Viaje de un simple desplazamiento es el simple hecho de que un viaje incluye una Gran Probabilidad de NO VOLVER. En una zona en guerra, ir a comprar pan al boliche de la esquina puede implicar riesgo mortal, como en una ciudad sitiada, por ejemplo, mi amada Sarajevo en los noventas. En esas circunstancias, ¡cada desplazamiento! por la ciudad es un viaje digno de ser rememorado a la hora de la cena!

Dicho lo anterior, ¿por qué emprender un desplazamiento en el cual se arriesga la vida? El avión se puede caer; el barco se puede hundir; el tren, descarrilar; el bus, chocar, volcar e incendiarse, como varias veces ha sucedido en Chile.

El Viaje es una Realidad emocional, como todo lo Real en la vida humana. Sólo una emoción muy poderosa puede motivar poner en riesgo la propia vida. Como todo en la vida, si NO emociona hasta las lágrimas, NO es Real, sino reality shos. Todo lo que NO ES REAL, da náuseas a alguien realmente vivo.

Un Verdadero viaje nace de tres poderosas emociones, que pueden o NO combinarse: Buscar, Huir, Decepcionarse.

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El Viaje como Búsqueda

La Figura del Peregrino. Es aquel que, montado en un presente profano (ha profanado la Sacralidad), desea retornar a lo Divino y persigue sus huellas a través de la intuición. Esto lo lleva a dar tumbos y caer en las diversas trampas que los profanadores de cunas han tendido para todo aquel que Recuerda-Presiente que hay más que lo que muestran y que ese más está en aquel lugar específico al que quiere ir, porque le han dicho que allí encontrará eso que tanto busca: El Zentido de la Vida.

Ese es el viaje arquetípico, del cual el mero turismo es su forma profana. Cuando en el siglo pasado alguien soñaba un viaje, París era el Destino más solicitado. ¿Por qué? Porque había un anhelo de adquirir cultura y glamour, con el cual regresar vestido a su humilde pueblo (toda ciudad que NO sea París o Florencia es mero pueblo). El Viaje de los Argonautas, tras el vellocino de oro, es el mito que mejor describe el deseo detrás del turismo: ir, descubrir el tesoro perdido y traerlo a casa. El tesoro del turismo son souvenirs y fotografías.

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El Viaje como Huida

La figura del Emigrante (tan de moda) y Exiliado, que tanto me identifica, porque me echan de todas partes, porque ninguna es mi Hogar y hasta el supuesto hogar nunca lo fue. NO creo que sea necesario ahondar en esta motivación, ya que el riesgo de la vida está en la raíz misma de dicho viaje: Es más peligroso permanecer en el lugar que se está, que en el otro lugar al cual se desea llegar. Incluso si el viaje implica peligro de muerte (las noticias de la muerte de sirios al volcarse los botes en que cruzaban el Mediterráneo aún están frescas en mi memoria), este riesgo es soportable en cuanto es potencial y es posible sortearlo con inteligencia y preparación. Es más fácil sortear una ola que una bala, a menos que seas Neo.

En ambos casos, podríamos hablar de “el sentido duro” de la noción de viaje, ya que en ambos los referentes los “claros y distintos” (como exige Descartes). El viaje se inicia con el deseo o necesidad de ir de un punto a otro. Pero, ¿qué pasa cuando el viaje NO tiene un punto de llegada, sino tan sólo de salida? Esto nos lleva, inevitablemente, al tercer estadio evolutivo del viaje.

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El Viaje como Vag(c)ancia

Para más detalles acerca de la figura del Vago, los remito al ensayo del Pepe, el Viejo (Ortega y Gasset), Ideas sobre Pío Baroja.

El Vagabundo sale del lugar donde ha nacido, que es lo único que conserva de viaje su desplazamiento. Pero en su motivación difiere, del segundo caso, con el cual se emparenta o es una subespecie; ya que NO tiene la intención de llegar a un Destino específico, porque cualquier lugar le da lo mismo, ¡porque la vida misma ha perdido todo sentido!

La decepción esencial de la vida, ante cualquier sistema social es la motivación negativa que impide asentarse jamás en lugar alguno. Esta motivación negativa, a la que se refería el Viejo Pepe, al hablar del hombre en Crisis Histórica, contrasta con las anteriores, que nacen de un querer positivo: Desear ir a tal lugar específico, porque allí se encuentra lo deseado: el botín del turista o la Paz del Exiliado. En el Vagabundo la emoción es la impotencia de NO soportar estar en lugar alguno, porque todos son igualmente incómodos, desagradables, asquerosos. Si para en algún lugar es por cansancio, para seguir errando, a la menor señal de problemas. Sólo alguien Poderoso, puede Soportar, cual viga maestra, la Vida.

La diferencia con la vida nómade, es, precisamente emocional-mental: el nómada siente el Mundo entero como su hogar. Ir de una región a otra, para ellos, es lo mismo que para nosotros ir del dormitorio al comedor o el “living”. Mientras que el vagabundo siente asco y desprecio por todo, los nómadas lo Aman todo. Desean de vivirlo todo, porque todo le es propio. Nada le es ajeno, porque NO están alienados. Su Zentido de pertenencia es Universal, porque todo es igualmente Sagrado para ellos. El único rasgo positivo del Vago es esa autoconsciencia de su propia alienación, tal como insinúa, con otras palabras, obviamente, Pepe, El Viejo, en dicho ensayo acerca de ese vasco y la que lo parió.

Para el vagabundo, la vida es un peso insoportable, por eso que en él, el movimiento de huida llega a su máxima expresión. De tanto aborrecer el punto del que ha salido, y de NO ver un Destino deseable, ya que todo es igualmente asqueroso; pierde todo referente, anulando el sentido de viaje. Peor aún, anula el movimiento mismo: ya que cualquier lugar del Universo es igualmente gris, aburrido y opresivo, es inútil ir de un lugar a otro; pero más insoportable es permanecer en lugar alguno.

Vagabundear es el movimiento inmóvil, al carecer de puntos de referencias. Eso ya lo decía Einstein acerca de observar un fotón en el vacío: ¿Podemos decir que se mueve si NO tenemos algo con qué compararlo?

En el pleno vacío, ya NO puede hablarse de viaje, puesto que, como dijimos al comienzo, viaje NO es un mero desplazamiento del cuerpo o la mente o el alma o el conrazón, sino un movimiento REFERENCIADO. Es decir, que tiene un marco conceptual al cual referir su acción, el cual le confiere Zentido: Partida y Destino. Todo lo que tiene un inicio tiene un fin, nos recuerda Oráculo en Matrix.

En ese tercer estadio del viaje, al que podríamos llamar “cuando el viaje se extiende más de lo necesario”, cuando traspasa “el punto de NO retorno” sucede lo descripto por Spinetta: “Él estaba cansado de la Argentina, pero se dio cuenta de que no podía transformar nada estando en la soledad del espacio. Querer modificar todas esas cosas le resultó una tarea imposible estando solo. Empezó a sentirse triste y melancólico. Finalmente quedó errando en el espacio”.

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CONCLUSIÓN:

Ese “Viaje Sobreextendido” (a raíz del corte del cordón umbilical que nos ata al lugar donde nacimos), sólo termina si los dioses crean una Kaoru-Ariadna: Único cordón umbilical con el Nuevo Mundo para el destrozado (por haber destruido el viejo mundo para crear el nuevo) Kenshin, el ronin de los ronin.

También puede ser que la sobre extensión misma del viaje, corte el cordón. En el Viaje, La Causa puede ser la Consecuencia y la Consecuencia puede ser la Causa. Ambivalencia, Retroalimentación, Recursividad en su máxima expresión. Parafraseando a Heráklyto: El Viaje arriba; el Viaje abajo es uno y el mismo. Imposible

Pensemos en los 3 viajes Arquetípicos: Eva y Adán, Los Expulsados (migrantes). Odiseo, el Misionero. Dante, el Peregrino. En el primer caso, el viaje se inicia con el Corte del Cordón umbilical. En el segundo, el Exceso (la famosa hybris) corta el cordón umbilical. En el Segundo y tercero, dicho cordón es recobrado, después de pasar por el Hades-Infierno o, como dijo Pinkola Estés: Vida-Muerte-Vida, para NO incurrir en plagio al decir: Resurrección. El Psicoanálisis NO es otra cosa que la desacralización de las estructuras mitológicas. He ahí el jaque mate a dicha sofística.

¿Recuerdas cuáles son los mitos que solucionan este NO-viaje?

1.- La Odisea: Odiseo tiene a Penélope. Cuando la recuerda, escapa de Circe y Calypso, las seductoras. Eso me gustó de Oblivion. El Tet es Troya. Él regresó transformado y sólo el recuerdo de «La Otra», le permitió reencontrarse consigo mismo al momento de su reencuentro. Nota característica: ¿Por qué confías en él?. Morgan Freeman: Porque ella confía en él (confirmar cita literal). Eso es algo que NO aparece en Mito ancestral. Muy rara vez, 99,99% de veces NO ocurre que la versión moderna revele un contenido arquetípico NO explicitado en el Mito ancestral. Murió y volvió con ella, siendo el mismo de antes, pero en calidad de Héroe Liberador de La Humanidad. ¿Cuántos pueden decir lo mismo? Envidiosos.

2.- El Laberinto: Ariadna le da a Teseo el hilo que le había recomendado Dédalo, para que pudiese salir del laberinto, porque de otra manera, se perdería para siempre, como el Capitán Beto. En Chile tenemos una frase para esa situación: “Más perdido que el teniente Bello”. ¿Qué pasa cuando es mucha la gente que está perdida? El Barco de los Locos.

Hieronimus Boch: El Barco de los Locos.

Volviendo al histórico, «concreto» Capitán Beto. Encontraron sus huesos, los cuales fueron identificados por el anillo de bodas, con el nombre de su amada. Ese fue el hilo de Ariadna que nos lo trajo de vuelta, después de 15 años expulsado al más allá, por los militares que lo asesinaron por NO prestar su «colectivo», como allá llaman a los buses, para transportar a jóvenes arrestados después de un concierto del mismo Spinetta. La historia completa está en los comentarios al video del comienzo.

Acá el aporte al Mito ancestral está dado por el detalle que el hilo se ha convertido en anillo, símbolo predilecto de la tan ambicionada Eternidad, razón por la cual se usa para el matrimonio: Deseo de eternizar lo inefable, inestable, caótico e incluso, para muchos, ilusión óptica llamada Amor.

Toda Cultura NO es otra cosa que una apostilla a pie de página del Amor, por más que te pese el desasosiego, Pessoa.

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Comentario a la letra de la canción

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Si alguien silba un tango: ¡Dejo esa ciudad automáticamente! Ese estilo tan elusivo, tan ocultista del Flaco es lo que más odio en Poesía. El Eneatipo4 (otra palabra que NO estaba incluida en el diccionario de la app) me da arcadas.

NOTA: Alejandro Bello. El teniente 1.º Luis Alejandro Bello Silva (1889 – 1914) fue un aviador chileno que se extravió en 1914, mientras efectuaba una prueba necesaria para obtener el título de piloto militar.

Acá el temazo, para acompañar a los, ¡capitanes, oh, capitanes de mi kokoro!