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La sola existencia de una lengua propia, es la prueba de una cultura única y es esa cultura la que da identidad a lo que, visto desde afuera, sólo parece un grupo de personas que NO parecen tener nada en común y, por lo tanto, NO ser un pueblo. Si los mapuche NO tuviesen una lengua propia, NO serían un pueblo, el sólo hecho que la tengan, lo convierte en pueblo. El ejemplo clásico son los griegos: Nunca formaron un Estado nacional, pero la existencia de esa lengua común y la creencia en el mismo panteón, lo que les da IDENTIDAD como PUEBLO.

CONCLUSIÓN: Muy mala la falacia que elegido sostener de que NO HAY PUEBLO MAPUCHE. Sería entretenido que se lo preguntase a Mircea Eliade, que estudió sus creencias religiosas y sus prácticas chamánicas hasta calificarlas como las mejores del mundo.

Lo otro es un Estado, la confusión entre Estado y Pueblo es muy común, de hecho hay una tendencia en la sociología que dice que NO hay pueblo sin Estado. Pero la existencia del pueblo palestino, a pesar de NO tener un Estado Nacional, como Chile, y su lengua, ser el mismo árabe de tantos otros pueblos y naciones, son reconocidos como pueblo, refuta dicha idea.  Tal como en muchas cosas y ha dicho mucha gente sobre La Identidad, el punto fundamental es CREERSE una unidad.  La Realidad de dicha identidad depende de la profundidad y fuerza de dicha creencia.  Dichas características sólo se demuestran, en una civilización patriarcal, matando o muriendo, que es el extremo al cual la inopia del Estado Chileno nos ha empujado a ambos bandos.

El problema con los mapuche es que ellos mismos están divididos por cuestiones de “pureza sanguínea”. De hecho, los de sur desprecian a los del norte, porque los consideran impuros por mestizos. En eso sí podría tener razón Fernando, cuando dice que nadie le ha preguntado nada al pueblo mapuche, porque ellos mismos están divididos.

Peor aún, todas las trabas para aprobar y las tergiversaciones en la interpretación y aplicación del Convenio http:// https://www.bcn.cl/leyfacil/recurso/convenio-169-oit son La Causa de esta Guerra Civil latente. Este Convenio sí que es vinculante y de haberse aplicado bien, que era lo que pedían estas mismas comunidades durante la década de los noventa, NO TENDRÍAMOS PROBLEMAS EN LA ARAUCANÍA NI EN NI UN APARTE. Digo esto, como testigo de algunos proyectos tendientes a mejorar el nivel de vida de los mapuches, pero que ellos siempre dijeron que NO era lo que buscaban.

Entre esconder la cabeza en la arena, negar la verdad del asunto y NO asumir pequeños costos al comienzo, la bola de nieve se agranda y ahora todo es peor, sin solución, porque nunca quisieron solucionarlo pacíficamente. Los terratenientes en la Araucanía quieren una Guerra de Exterminio y por eso Piñera quería darles en el gusto con el Comando Jungla, pero tanto latifundistas como su gobierno, se dieron cuenta que NO podrían pasar la aplanadora, como tanto ansiaban y ahí volvimos a quedar en tierra de nadie.

A Piñera le pasa lo que a todo político: Intenta quedar bien con Dios y el Diablo y queda en medio del fuego cruzado.
Con Catrillanca el fuego fue entre Chadwick y Moreno. Ganó Moreno, pero con muchos moretones.
Con el famoso Pacto Migratorio, ganó Chadwick y Ampuero quedó como membrillo de colegial.

Así ha andado Chile siempre en toda su historieta: dando tumbos, porque su oligarquía NO ha sido capaz de entender que CONVIVIR es vivir CON los demás y no CONTRA los demás. He ahí porqué el leti motiv de todo conflicto es siempre el mismo: La Equidad. Sin ella Libertad y Justicia son autoengaños, para “llevar en paz la fiesta” de dicha oligarquía.

Esa es la raíz común entre los conflictos de las AFP, ISAPRES, inmigración y mapuche. Si la oligarquía, tal como dice la publicidad de la empresa WOM: Dejase de llevarse la pelota para la casa, Chile habría sido 1 país desarrollado este año, para su real bicentenario. Pero como ellos insisten en tenerlo todo y dejar a grandes masas sin nada, NO hay Estado que aguante.

Chile, tal como ud. mismo ha dicho, está al borde de una Guerra Civil y NO se han dado cuenta, porque el abuso de un lado hacia el otro, de la oligarquía al pueblo, es tan descomunal que sólo ha generado ira y esa emoción, que ha sido distraída con consumo, cuando este consumo NO sea posible, estallará como la olla a presión que es la sociedad chilena, al igual que todo Occidente, el que está en decadencia, dada la traición, a los ideales, que en el algún momento del pasado, proclamó como principios regulatorios: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Tal como dijo Ortega y Gasset, precisamente, en su ensayo “El Ocaso de las Revoluciones”: después del fracaso de la revolución, los pueblos quedan agotados y decaen hasta su extinción, la cual puede demorar siglos, como con el Imperio romano, pero siempre les llega, porque ya NO hay nada en qué creer. http://pazfuerzayalegria.net/IMG/pdf_D8_el_ocaso_de_las_revoluciones.pdf