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Para los 36.500 muertos por SarsCov2.

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NO recuerdo bien. ¿Habrá sido 1999? El segundo peor año de mi vida, después de éste.

Me pasó de todo. Había encontrado al Amor de mi vida y perdido la oportunidad de tener una carrera universitaria. Mi familia me odiaba y yo a ellos. En un trasnoche, vi esta canción en estreno por un programa donde exhibían videos y si querías verlos, debías llamar al fono de abajo y lo repetían. Me impactó tanto, me anonadó totalmente por ser la mejor descripción de mi vida, incluidas las tías locas, ¡que tuve que llamar 3 veces al fono del canal, para que la volvieran a repetir, porque como eran tantos versos los que me fascinaron de la canción, NO me los podía aprender de memoria todos y NO tenía nada con qué anotar! Como a los 15 minutos volvieron a repetirla y hasta grité de júbilo. Ahí tenía papel y lápiz y alcancé a anotar algunos versos, pero los que más me identificaron, fueron éstos, que, sin darse cuenta, también definen mi poética:

NO VINE A DIVERTIR A TU FAMILIA,
MIENTRAS EL MUNDO SE CAE A PEDAZOS.

De hecho, los ocupé en un par de poemas que le escribí a ella, acerca de por qué escribo lo que escribo y de la manera que lo escribo, ante las críticas de los imbéciles, que son el 99% de Todos.

Soy alguien consciente que estamos viviendo los últimos días de Pompeya, el último día del Titanic y todo esto que tanto costó crear y mantener, ser irá al carajo de un momento a otro de ira e imbecilidad.

¿Qué cabe decir ante la inminencia del Fin que veo asomarse con cada día que pasa, como si fuera otro iceberg, por la borda?

Justo termina la canción y entra mi familia. Mis padres consternados por el desorden que dejé al saltar sobre el sofá de aquel entones, me retan. Mi madre con una cara de asco que provocaría vómitos en niños, me miró con desprecio, como siempre. Mi padre se me acerca y me pregunta, por qué. Le digo: Es que oí la canción que lo dice todo. NO entendió, pero captó la veracidad de mi emoción de colegial exaltado por una revelación transhumana.

Post Data:

A fin de mes llegó la factura por servicios telefónicos, donde aparecía un cobro extra por $4.500 Mucha plata para la época. ¿¡Quién fue!?, fue el grito de mi padre. Ahí tuve que decir yo, antes que se enojara más o las emprendiera contra mis atribulados hermanos que NO sabían de lo que hablaba. Dije: Fue por volver a ver esa canción, cuando llegaron tarde, ¿recuerdas? Ahí cagó mi mesada.

Dhecho, fue pensando en esta canción, que hace ayer me declaré:

Estoy trasnochado, he dormido 4 horas diarias hace meses. Mi cuerpo y alma ya NO dan más. Morir sería una liberación.
Dice estar al Lado del Camino, pero está justo en medi de él. Esa paradoxa indica la Hiporesía Social Todas las sociedades los son. Lo social es al muerte de lo personal, su falsificación y venderlo para comprar comida y estatus. ¡Malditas las sociedad hipócritas! Sólo puedo vivir en La Verdad, desde y para Ella. Lo demás NO tiene Zentido ni realidad, como pronto lo comprobarás, cuando esta pseudo civilización caiga como lo que es: Un castillo de naipes. Todos son estúpidos y to estoy condenado a soportar la imbecilidad que se filtra en cada nucleótido del adn que comparto con ustedes. Estamos condenados… «Nadie nos prometió un kardín de rosas», sí: El Principito. ¡Jamás hagas leer ese libro a un niño! Creerá que es Verdad y despué sconchazo será demoledor.

Muchas Gracias por subirlo y mantener arriba este Himno a la Independencia Mental-Espiritual y que se volvió en el himno de mi exilio. Para septiembre de ese año, me echarían de casa y me iría a vivir con mi amor, a más de 450kms. de distancia, precisamente, Al Lado del Camino. Pero esa es otra Historia.