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A La Primera Línea» con todo mi amor

Guerreros Poetas

Hace 3 semanas transcribí unos párrafos de la Conferencia Vieja y Nueva Política«, de Ortega y Gasset, ya que me tenían lleno esos tontos con la frasecita(palabra que no estaba en el diccionario del programa) «es necesaria una nueva forma de hacer política», como si hubiesen descubierto América. el Viejo Pepe lo había dicho ¡hace más de un siglo! y, tal como dije: Nadie le hizo caso y 22 años después de su advertencia, quedó la cagá.

Hoy continuaré con la introducción a uno de sus libros menores, NO los best sellers: Misión de la Universidad. Si bien se llama de la Universidad, pero, como ya he dicho en otra parte: NO es La Estructura lo importante, El Proceso es más importante que la Estructura. Acá el Viejo Pepe continúa con su Meditación del Hombre, la Historia y la Política y le dice a los universitarios de 1930, lo siguiente:

No extrañe, pues, que, ejercitando la condición natural humana, venga aquí con más entusiasmo que fe. Pero ¿cuál es la razón para esta penuria de mi fe?

Miren ustedes: ahora vendrán a hacer los veinticinco años que escribí mis primeros artículos sobre reforma del Estado español (Vieja y Nueva Política) en general y de la Universidad en particular. Aquellos artículos me valieron la amistad de D. Francisco Giner de los Ríos. Eran entonces contadísimas las personas que en España admitían la necesidad de una reforma del Estado y aun de la Universidad.

Todo el que osaba hablar de ellas, insinuar su conveniencia quedaba, ipso facto declarado demente o forajido, y fuese él quien fuese se le centrifugaba de la comunidad normal española y se le condenaba a una existencia marginal, como si reforma fuese lepra. Y no se diga que esta hostilidad frente a la menor sospecha de reforma se originaba en que los reformadores fuesen gente radical, destructora del orden establecido, etc., etc. Nada de eso.

Aunque fuera archimoderado, el que hablase de reforma quedaba excluido de entre los hombres «tratables». Esto aconteció con D. Antonio Maura, a quien las clases conservadoras mismas habían puesto en las cimas del Poder público. Convencido de que era urgente, aun desde el punto de vista más conservador, modificar la organización del Estado, se vio al punto expelido al extrarradio de la vida nacional. Su intento de reforma quedó aniquilado por un chiste muy en boga a la sazón: porque era reformadora su actuación se le comparó a un caballo de la Guardia Civil que entra en una cacharrería.

Dos cosas no advertían los que se regostaban propalando este chiste: una, que pocos años después iba a entrar en la cacharrería, no un caballo, sino toda la caballería, y otra, que al emitir el humorístico símil declaraban, sin notarlo, su empeño inquebrantable de conservar intacto un Estado que tenía mucho de frágil cacharrería.

ESTO ES LA CARACTERÍSTICA FUNDAMENTAL DEL MOMENTO QUE ESTAMOS VIVIENDO HACE 30 AÑOS: LOS CONSERVADORES UDI Y RN TRATAN DE IMPDIR CUALQUIER CAMBIO, PORQUE CUALQUIER CRÍTICA A LAS INSTITUCIONES, PODRÍA ECHAR ABAJO TODO. POR EJEMPLO: DEFENDER EL ACUERDO POLÍTICO PARA LA CONSTITUYENTE DE LA CRÍTICA DEL SENADOR ULTRAMONTANO Allamand. Sólo se defiende lo que es frágil y si es tan frágil: ¿Puede sostener la vida de millones Seres Humanos? Continuemos:

Recuerdo a ustedes este notorio ejemplo para que se representen la universal y decidida voluntad de no reformar nada que entonces reinaba en España. Nada; ni el Estado ni la Universidad. A los que en esta casa solicitábamos un cambio y poníamos reparo a los inveterados usos, se nos llamó una y cien veces «enemigos de la Universidad». Los que ayudábamos a nuevas instituciones, como la Residencia de Estudiantes, creada precisamente para servir de fermento y alcaloide que promoviese la mejora de la Universidad, se nos consideraba como enemigos titulares de ésta.

Hoy, claro está, son los que entonces más nos denostaban quienes se apresuran a imitar la Residencia de Estudiantes, en lo cual sólo aplauso merecen; pero, por lo mismo, conviene hacer constar ahora que durante años y años hemos tenido que sufrir esas inepcias y esos insultos los que con más auténtica y entrañable angustia nos oponíamos a que la Universidad española continuase siendo la cosa triste, inerte, opaca y sin espíritu que era. Porque la veracidad obliga a reconocer que hoy es nuestra Universidad bastante distinta de la que era, aunque no sea aún, ni de lejos, lo que debe, lo que puede ser.

A la hora presente, en toda la existencia nacional las constelaciones han cambiado. Han venido los hechos, con su puño cerrado, a tapar las bocas maldicientes y a convencer al más remiso de que el Estado y la Universidad de España necesitan una reforma, que no es cuestión desearla o no, sino que su intento es ineludible, porque ni aquél ni ésta marchan. Son máquinas maltrechas por la usura del uso y la del abuso.

Hoy ya no estamos solos; hoy ya quieren muchos la transformación del cuerpo español, y los que no la quieren se disponen, con uno u otro método, a aguantarla. Sin duda la hora es feliz. No saben bien ustedes, los jóvenes, la suerte que han tenido: llegan a la vida en una ocasión magnífica de los destinos españoles; cuando el horizonte se abre, y muchas, muchas grandes cosas van a ser posibles, entre ellas un nuevo Estado y una nueva Universidad.

No es fácil dejarme atrás en el optimismo con que interpreto la situación actual de nuestro país. Hechos de la vida pública, en que casi todos han visto signos funestos, se me aparecen como máscaras irónicas que fingen un mal para ocultar tras sí germinaciones(otra palabra que no aparece) favorables.

Sin duda la hora es feliz; llegan ustedes en la madrugada de una fecha ilustre: un pueblo durmiente durante siglos comienza a estremecerse con esos menudos temblores torpes que anuncian en un cuerpo el despertar y que va a ponerse en pie. El momento puede definirse, sin error, con aquel verso tan matinal en que el venerable poema del Cid resume un amanecer: Apriesa cantan los gallos o quieren quebrar albores.

¿No ha llegado, pues, el instante de que al viejo entusiasmo agreguemos una fe recién nacida? Yo tengo que responder a esto taxativamente: no; todavía, no. Mi optimismo superlativo llega con toda claridad y evidencia a creer que el horizonte abierto ante el español de hoy es magnífico. El horizonte es el símbolo de las posibilidades que se ofrecen a nuestra vida.

Pero nuestra vida es, además, la realización actual de esas posibilidades. Aquí es donde se encoge mi optimismo y claudica mi fe. Porque en la Historia, en la vida, las posibilidades no se realizan por sí mismas, automáticamente; es preciso que alguien, con sus manos y su mente, con su esfuerzo y con su angustia, les fabrique su realidad.

Historia y vida son por eso un perpetuo, un continuo hacer. Nuestra vida no nos es dada ya hecha, sino que vivir es, en su raíz misma, un estar nosotros haciendo nuestra vida. Y esto lo es siempre, en cada minuto: nada nos es absolutamente regalado; todo, aun lo que parece más pasivo, tenemos que hacerlo. El humilde Sancho lo sugería a toda hora, repitiendo su proverbio: «Si te regalan la vaquilla, tienes que correr con la soguilla».

Sólo nos son dadas posibilidades; posibilidades para hacer nosotros esto o aquello. Ahora, por ejemplo, están ustedes haciendo una cosa: escuchar, que, por cierto, no es floja faena, como lo demuestra el que, a poco que se descuiden ustedes, su escuchar se depotenciará en simple oír, y a poco más, fugitiva la atención, llegaremos a no oír ni el estruendo de un cañón.

Digo, pues, que la circunstancia ofrece una magnífica posibilidad para una reforma profunda del Estado español y de su Universidad. Pero una y otra tienen que ser hechas por alguien. ¿Hay hoy en España quien pueda hacerlas? Por «alguien» y por «quién» no entiendo, ¡claro está!, un individuo, lo que confusa y mitológicamente se suele llamar un «grande hombre». La Historia no la hace un hombre, por grande que sea. La Historia no es un soneto ni es un solitario. La Historia es hecha por muchos: por grupos humanos perterchados para ello.

¿ALGÚN GRUPO DE CHILENOS ESTÁ «PERTRECHADO» MENTALMENTE PARA CAMBIAR LA HISTORIA DEL PEDAZO DE MUNDO QUE LLAMAMOS CHILE? TODOS LOS PARTIDOS POLÍTICOS DIRÁN QUE SÍ, PERO RECORDEMOS QUE TAN SÓLO 6 AÑOS DESPUÉS DE ESTE DISCURSO, ESPAÑA ENTRARÁ EN GUERRA CIVIL. JAMÁS LOS PUEBLOS HACEN CASO A LOS FILÓSOFOS, PREFIEREN MATARSE ANTES QUE SENTARSE A MEDITAR LA REALIDAD. TERMINEMOS POR HOY:

Como he venido aquí para ejercitar la más estricta sinceridad hacia ustedes y suficiente lealtad con- migo mismo; como he venido aquí a decir sencilla- mente mi verdad, no puedo rodear de ambages mi duda vehemente de que exista hoy, en este día en que hablo, grupo alguno capaz de hacer la reforma del Estado y -concretándome a mi tema-la reforma de la Universidad. ¡Digo hoy, en esta presente y fugaz jornada!

Dentro de quince días o de quince semanas puede existir ese grupo, debe existir; nada impide que de verdad se cree y se constituya; y si subrayo tan enérgicamente que no lo hay hoy es, no más, para contribuir a que de verdad lo haya mañana.

Breve Introducción a Hegel:

Esto ayudará a entender muchas cosas, por de pronto, por qué tuvieron que pasar 30 años para este cambio institucional. Primero cambia La Historia, quienes la hacen, después cambian las instituciones. Primero nace el loco, luego él se hace la concha. Primero el Proceso, luego la Estructura.

Tal como dijo Hegel: El que siente miedo, pierde. Pues bien, he aquí una generación que NO tiene miedo: Sólo la gente sin miedo es capaz de cambiar la Historia, ergo, La Concertación jamás la cambió ni la cambiará, porque están cagados de miedo y ese miedo aún persiste en gran parte de la sociedad chilena. La salida de los militares a la calle revivió El Trauma.

Los militares aprendieron: NO quieren ser, otra vez, para siempre los malos de la película. Su rechazo a salir, después de la forzada reunión del COSENA, fue la señal clara de mantenerse al margen de este conflicto social y que NO se prestarían para ser los monigotes de Piñera. Pero, a pesar de eso, con el anunciado acuartelamiento de la semana pasada, anunciado profusamente por Wasap, fue parte de una maniobra de inteligencia muy bien orquestada con los actores políticos tradicionales, un bluf, que impuso la tensión necesaria para forzar el acuerdo para la Constituyente en los términos más convenientes para el conservadurismo.

La reacción del pueblo fue elocuente: El masivo rechazo al Servicio Militar Obligatorio. Si las plazas NO son llenadas, NO faltarán las voces que digan que se está poniendo en peligro la Seguridad Nacional. Cuando una sociedad tiene tal grado de traumas e injusticias sin resolver, la misma juventud dice: Es preferible que esto muera a seguir defendiendo un país que sólo favorece a los amos. NO tenemos miedo.